
¿Cuáles son las prioridades tecnológicas de su organismo para 2026?
En 2026 nuestras prioridades tecnológicas se alinearán con las grandes tendencias que están redefiniendo la competitividad y el progreso, también en el mundo académico. Como universidad tecnológica con una clara proyección internacional, estas prioridades se concretan en la irrupción de la inteligencia artificial, la transición hacia modelos sostenibles, la eficiencia operativa, la ciberseguridad y la necesidad de transferir innovación con impacto real en la industria y en la sociedad. Son ámbitos que ya forman parte de nuestra agenda, aunque estamos redefiniendo continuamente la forma de
abordarlos.
La inteligencia artificial es una tecnología claramente transversal y su despliegue debe hacerse con rapidez, pero también con una gobernanza sólida, un uso ético y seguro y pleno respeto a la integridad académica. Ya estamos experimentando su impacto en la redefinición de metodologías de enseñanza-aprendizaje y de evaluación, siempre bajo criterios de calidad, trazabilidad y mejora continua. En investigación, trabajamos tanto en el desarrollo de la IA —incluida la IA generativa— como en su aplicación en todos los ámbitos que abarca nuestra universidad, desde las ingenierías y la arquitectura hasta la gestión, la salud, la energía, el agua o las industrias avanzadas. Paralelamente, estamos desplegando formación en competencias de IA para estudiantado, PTGAS y PDI.
Seguiremos reforzando nuestra infraestructura digital, de datos y de computación avanzada. Los campus universitarios actuales son ya espacios híbridos, presenciales y virtuales, y en ese contexto la ciberseguridad y la resiliencia operativa son condiciones imprescindibles. El fomento de una cultura de ciberseguridad —basada en formación, buenas prácticas y preparación ante incidentes— es hoy una prioridad organizativa.
En síntesis, para 2026 la UPV priorizará una tecnología con propósito: IA y datos como palanca de productividad y excelencia; ciberseguridad como condición de confianza; y sostenibilidad y eficiencia como imperativos de competitividad. Todo ello con una orientación clara a impacto: mejor docencia, mejor investigación, mejor transferencia y mejor servicio a la sociedad.
¿Qué tendencias tecnológicas tendrán mayor impacto en los próximos 2–3 años?
En un horizonte de dos a tres años, el mayor impacto tecnológico vendrá de aquellas soluciones que ya han alcanzado un grado suficiente de madurez y que pueden aplicarse de forma transversal. En este contexto, la inteligencia artificial, tanto en su vertiente generativa como en su capacidad para apoyar decisiones complejas, será sin duda la tendencia más transformadora y de impacto más inmediato.
La UPV priorizará una tecnología con propósito: IA y datos como palanca de productividad y excelencia; ciberseguridad como condición de confianza; y sostenibilidad y eficiencia como imperativos de competitividad.”
En una universidad tecnológica como la UPV, su efecto se multiplica: desde herramientas de apoyo al aprendizaje y a la investigación hasta sistemas de gestión más eficientes y servicios automatizados que simplifican la vida cotidiana de la comunidad universitaria. Gestionar bien esta transformación, desde una visión institucional clara y una gobernanza adecuada, es uno de nuestros grandes retos inmediatos.
Junto a la IA, veremos avances muy relevantes en computación de alto rendimiento y en tecnologías emergentes como la computación cuántica, ámbitos en los que la UPV cuenta con trayectoria y que serán determinantes para la investigación científica y la colaboración con empresas y administraciones. A ello se suma el desarrollo de plataformas de datos interoperables, que facilitarán la cooperación entre universidades, centros de investigación y organismos públicos, y permitirán una gestión más eficiente basada en datos. Todo este avance debe ir acompañado de una digitalización sostenible, orientada a reducir la huella ambiental y el consumo de recursos, integrando la sostenibilidad como un eje transversal de la planificación estratégica.
¿Qué retos tecnológicos están afrontando actualmente y cómo los están abordando?
En estos momentos afrontamos varios retos tecnológicos de gran calado que comparten un denominador común: gestionar una transformación profunda sin perder calidad, cohesión ni sentido de servicio público.
El primero es la integración responsable de la inteligencia artificial en todas nuestras actividades. Más allá de su impacto en docencia o investigación, el verdadero reto está en incorporarla de forma ordenada y fiable en los procesos de gestión, en el apoyo a la toma de decisiones y en los servicios universitarios, garantizando siempre la calidad, la transparencia, la seguridad y la integridad académica. Todo ello en un contexto en el que ya se observa un acceso desigual a estas herramientas entre distintas generaciones.
De manera paralela, la UPV está culminando un proceso ambicioso de transformación digital integral, abordado de forma estratégica y planificada. Un eje central es el Campus UPV Virtual 2030, que redefine la relación de estudiantes, profesorado y personal con la universidad mediante la integración de servicios, contenidos y herramientas en un entorno digital único, accesible y coherente. Este proyecto se acompaña de una profunda digitalización y automatización de los procesos de gestión y administración, con el objetivo de ganar agilidad, eficiencia y transparencia, y de liberar recursos para actividades de mayor valor añadido.
Otro reto clave es la personalización de la experiencia de aprendizaje, combinando tecnologías digitales, analítica de datos e IA para ofrecer itinerarios más flexibles y adaptados a las necesidades de cada estudiante, sin renunciar a la exigencia académica. A ello se suma el reto del talento y las competencias internas, que estamos abordando mediante programas de formación, reskilling y nuevos modelos de colaboración. Finalmente, trabajamos intensamente en la interoperabilidad de los sistemas, condición imprescindible para ofrecer servicios fluidos y coordinados. En conjunto, el reto no es solo tecnológico, sino también organizativo y cultural.
¿Qué oportunidades de innovación detecta en datos, analítica, automatización, IA o ciberseguridad para mejorar los servicios públicos?
Las oportunidades de innovación son muy amplias, especialmente en una institución como la UPV, que combina la prestación de servicios públicos con la docencia y una intensa actividad de investigación e innovación. El uso de datos y analítica avanzada nos permite conocer mejor las necesidades de la comunidad universitaria, planificar con mayor precisión infraestructuras y servicios, y optimizar el uso de recursos públicos con criterios de eficiencia y sostenibilidad.
La automatización de procesos está permitiendo que el personal administrativo y el conjunto del PTGAS pueda centrarse en tareas de mayor valor añadido, reduciendo cargas repetitivas y mejorando los tiempos de respuesta. La inteligencia artificial abre la puerta a servicios más accesibles y personalizados, capaces de acompañar a cada persona en su relación con la universidad y mejorar de forma tangible la experiencia del servicio público.
Todo ello debe apoyarse en una ciberseguridad avanzada, basada en inteligencia y en la detección de patrones anómalos en tiempo real, que garantice la continuidad y la confianza en unos servicios cada vez más digitales. Este despliegue tecnológico se aborda desde un firme compromiso ético y de responsabilidad pública: para la UPV, la tecnología debe estar al servicio de las personas y del interés general.
5. ¿Cuáles son los criterios clave a la hora de seleccionar proveedores tecnológicos?
Para la UPV es fundamental que los proveedores tecnológicos compartan una visión clara en materia de seguridad, interoperabilidad y sostenibilidad. Trabajamos con sistemas complejos y con información sensible, por lo que exigimos un rigor absoluto en protección de datos, ciberseguridad, cumplimiento normativo y continuidad del servicio, entendidos como condiciones básicas de confianza.
Valoramos especialmente soluciones que puedan integrarse de forma natural en nuestro ecosistema digital, que sean escalables y que nos acompañen en el largo plazo en procesos de transformación profunda, no solo como herramientas aisladas. La experiencia previa en el sector público y en el ámbito universitario aporta un valor añadido relevante, ya que facilita la colaboración, reduce los tiempos de adaptación y mejora la eficiencia de los proyectos.
Exigimos un rigor absoluto en protección de datos, ciberseguridad, cumplimiento normativo y continuidad del servicio, entendidos como condiciones básicas de confianza.
Finalmente, buscamos socios tecnológicos, no meros proveedores: organizaciones con capacidad y voluntad de innovar conjuntamente con la UPV, de experimentar y de generar proyectos pioneros con impacto real. Entendemos la universidad como un espacio de colaboración y creación de valor compartido, donde la tecnología debe contribuir al interés general y a la mejora de los servicios públicos.
6. ¿Qué necesidades tecnológicas aún no están cubiertas en la Administración Pública y deberían abordarse?
Aún existen necesidades tecnológicas relevantes no plenamente cubiertas en la Administración Pública, especialmente si queremos aprovechar todo el potencial de la digitalización y de la inteligencia artificial. Una de las principales es avanzar hacia una estrategia de datos verdaderamente compartida e interoperable entre administraciones y entidades públicas. Aunque disponemos de mucha información, sigue estando fragmentada y necesitamos marcos comunes que permitan trabajar de forma coordinada, garantizando la ética, la seguridad y la protección de los datos.
Otro reto crítico es el talento digital. La brecha entre la tecnología disponible y la capacidad real para desplegarla y mantenerla sigue siendo significativa. Es imprescindible reforzar la atracción, formación y retención de perfiles especializados en datos, IA, ciberseguridad y arquitectura digital, así como facilitar el reskilling del personal público.
En el ámbito universitario, esta necesidad se traduce también en la apuesta por infraestructuras digitales más unificadas, escalables y resilientes, capaces de responder a la creciente complejidad de la actividad docente e investigadora. Finalmente, es necesario evolucionar hacia marcos de colaboración público-privada más ágiles, que permitan a instituciones como la UPV experimentar, pilotar y escalar soluciones innovadoras sin que los procedimientos administrativos limiten el ritmo que hoy exige la tecnología. Todo ello es clave para modernizar los servicios públicos y reforzar su impacto social.


