Entrevista

“Osakidetza apuesta por una sanidad más humana, preventiva y sostenible impulsada por datos, IA e interoperabilidad”

By noviembre 22, 2025 enero 22nd, 2026 No Comments
Benjamín Juez Fernández, Subdirector de Informática y Sistemas de Información de
Osakidetza – Servicio Vasco de Salud

¿Cuáles son las prioridades tecnológicas de su organismo par a2026?
Desde Osakidetza, se entiende la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como un habilitador para mejorar los resultados en salud, la experiencia de la ciudadanía y la sostenibilidad del sistema.
En este sentido, uno de los objetivos prioritarios es el refuerzo de las capacidades digitales orientadas a la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad a lo largo de todo el curso de vida, impulsando herramientas que favorezcan la corresponsabilidad de la ciudadanía en el cuidado de su salud y su participación activa, tanto a través de canales digitales accesibles como mediante el uso inteligente de los datos para la detección precoz y la estratificación del riesgo.

Otro eje fundamental es el desarrollo y consolidación de soluciones tecnológicas que permitan un abordaje más eficaz de la cronicidad y de las patologías con mayor impacto en la esperanza y calidad de vida de la población vasca. Esto implica avanzar en sistemas de información integrados, interoperables y centrados en la persona, que faciliten la continuidad asistencial entre niveles, el seguimiento proactivo de pacientes crónicos y la toma de decisiones clínicas basadas en información completa, actualizada y de calidad.
Para ello, es importante el soporte tecnológico a la innovación y la investigación, facilitando entornos seguros para el uso secundario de los datos, la colaboración con el ecosistema científico y la transferencia de conocimiento, siempre con el objetivo último de generar valor en salud para la ciudadanía vasca.
Además, Osakidetza prioriza tecnologías que refuercen la humanización de la atención, la seguridad del paciente y la atención basada en el valor. De esta forma aplicaciones que reduzcan la carga administrativa o apoyen decisiones clínicas son claves para que los y las profesionales dediquen más tiempo a la relación con las personas.
Por último, es importante anticiparse a los retos presentes y futuros del sistema sanitario público como la analítica avanzada, el uso responsable de la inteligencia artificial y el refuerzo de la ciberseguridad y la protección de la información. En particular, en Osakidetza, la transformación digital avanza apoyada en una inversión pública de 7,6 millones de euros procedentes de fondos europeos, destinada al desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial aplicadas a la atención sanitaria para optimizar diagnósticos, tratamientos y gestión clínica; a la creación de una red de interoperabilidad de imagen médica así como a la continuación de soluciones orientadas a la mejora de la monitorización remota y los telecuidados. El reto ahora además de tecnológico es organizativo: asegurar que estas inversiones se traduzcan en mejoras tangibles para profesionales y pacientes, especialmente en términos de eficiencia, continuidad asistencial y sostenibilidad del sistema en coherencia con los objetivos tecnológicos definidos.

¿Qué tendencias teccnológicas considera que tendrán mayor impacto en su ámbito en los próximos 2-3 años?
En el horizonte 2026–2028, el impacto de la tecnología en salud no procederá tanto de incorporar nuevas soluciones de forma aislada, sino de la consolidación y escalado de las capacidades digitales ya disponibles, utilizándolas para aliviar la presión asistencial, mejorar la eficiencia y avanzar hacia un sistema sostenible. En este contexto, la tecnología actúa como una palanca real para evolucionar el modelo asistencial, permitiendo desplazar parte de la atención desde el hospital hacia entornos más adecuados —como el domicilio, la comunidad o la atención primaria—, reforzar una atención más proactiva y continuada de los pacientes, especialmente los crónicos y complejos, y liberar tiempo clínico para dedicarlo a una atención de mayor valor.
En paralelo, conviene diferenciar aquellas tecnologías que ya han alcanzado un grado de madurez clínica consolidada, como el modelado e impresión 3D aplicados a la planificación quirúrgica personalizada, incluyendo el diseño de guías quirúrgicas en procedimientos complejos, cuyo impacto es alto pero focal, de aquellas otras que, por su carácter transversal y escalable, están llamadas a transformar de forma más amplia la organización y la prestación de los servicios de salud.


¿Qué retos tecnológicos están afrontando actualmente y cómo los están abordando?
Actualmente, Osakidetza afronta una serie de retos tecnológicos estrechamente ligados a la complejidad de un sistema sanitario público amplio, distribuido y en constante evolución. Uno de los principales desafíos es la integración y coordinación de nuevas tecnologías con los sistemas de información ya existentes, así como su correcta interoperabilidad entre los distintos niveles asistenciales y en la relación con otras entidades del sistema sanitario. Para abordarlo, se está avanzando en la estandarización, la mejora de la interoperabilidad y la modernización progresiva de las plataformas, con el objetivo de facilitar una atención más continua, coordinada y centrada en la persona.
La seguridad de la información y la protección de la privacidad de los datos de salud constituyen otro reto crítico en un contexto de creciente digitalización. Osakidetza trabaja en el refuerzo de sus infraestructuras y procesos de ciberseguridad, en la mejora de la monitorización y respuesta ante incidentes en la red sanitaria pública vasca y en el establecimiento de marcos de gobernanza del dato que garanticen un uso seguro, responsable y conforme a la normativa vigente.
Asegurar la accesibilidad y la equidad en el acceso a los servicios digitales de salud supone un desafío especialmente relevante en el actual contexto demográfico, marcado por el envejecimiento progresivo de la población. Este reto obliga a diseñar y desplegar soluciones digitales inclusivas, sencillas y accesibles, que tengan en cuenta las diferentes capacidades, necesidades y niveles de competencia digital de la ciudadanía.
Adicionalmente, y de manera transversal, para afrontar estos retos con éxito, se realizan actividades de formación y apoyo relacionadas con la gestión del cambio para fortalecer las capacidades digitales de los y las profesionales así como de los ciudadanos/pacientes y facilitar su adaptación a nuevas herramientas.

TendenciaImpacto claveEstado actual (2025)Previsión 2–3 añosSe refiere a
IA en saludMejora de eficiencia y apoyo clínicoEstrategia Española de Inteligencia Artificial.Escalado en procesos clínicos y gestión con marcos de gobernanza.Aplicaciones de IA para apoyar diagnóstico, priorización, gestión de datos y flujos clínicos.
Telemedicina y salud móvil (mHealth)Acceso y continuidad de la atenciónIntegración progresiva en eSalud, con múltiples programas piloto y uso creciente en AP y atención crónica.Integración estructural en modelos híbridos de atención.Uso de dispositivos móviles y plataformas para consultas, seguimiento y comunicación clínico-paciente.
Monitorización remota / IoMTSeguimiento continuo y prevenciónEvidencia académica creciente; integración variable en práctica clínica.Expansión con análisis predictivo e integración clínica.Red de dispositivos conectados que recogen y transmiten datos de salud para decisiones clínicas.
Interoperabilidad y datos clínicosEstructura habilitante para todo el sistemaIntegración progresiva de historia clínica digital interoperable en el SNS.Consolidación de datos y capacidades de análisis transversal.Integración y uso seguro de datos clínicos entre servicios y regiones.
Impresión 3D y modelado para planificaciónApoyo en procedimientos complejosUso clínico consolidado en centros con unidades de planificación 3D.Consolidación de aplicaciones clínico-educativas.Modelado y fabricación de modelos anatómicos o herramientas específicas para cirugía y formación.
Ciberseguridad en salud digitalConfianza, protección de datosParte de los marcos de interoperabilidad y salud digital.Refuerzo de políticas de seguridad por diseño e implantación de estándares.Medidas técnicas y organizativas para proteger sistemas y datos sanitarios.
Tecnologías inmersivas (VR/AR) y simulaciónFormación médica y apoyo clínicoPresente en casos puntuales y pilotos académicos.Consolidación en formación y simulación avanzada en entornos específicos.Uso de entornos virtuales y aumentados para formación, planificación y educación médica.

¿Qué oportunidades de innovación detecta en el uso de datos, analítica, automatización, IA o ciberseguridad para mejorar los servicios públicos?
Desde nuestra perspectiva, el uso estratégico de los datos, la analítica avanzada, la automatización, la inteligencia artificial y la ciberseguridad abre oportunidades muy relevantes para mejorar los servicios públicos de salud.
Una de las más claras es la vigilancia epidemiológica predictiva, donde la inteligencia artificial permite analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real para identificar patrones complejos y anticipar brotes antes de que se conviertan en crisis sanitarias, facilitando respuestas de salud pública más rápidas y eficaces.
También destaca la optimización de recursos y la gestión hospitalaria. La automatización de procesos administrativos reduce la carga del personal y los errores operativos, mientras que la aplicación de IA a la planificación de turnos, la asignación de camas o la predicción de ingresos hospitalarios permite incrementos de eficiencia superiores al 30 %.
La monitorización remota de pacientes, especialmente en patologías crónicas, representa otro vector clave de innovación. Estos sistemas reducen la necesidad de visitas presenciales, alivian la presión asistencial y mejoran la calidad de la atención mediante modelos más proactivos y continuos.
En paralelo, los asistentes virtuales y chatbots sanitarios están contribuyendo a mejorar la relación con la ciudadanía, facilitando la gestión de citas, resolviendo consultas básicas y reduciendo la carga administrativa del personal sanitario, incluido el uso de reconocimiento de voz para la documentación clínica.
El uso secundario de los datos sanitarios, impulsado por el Espacio Europeo de Datos Sanitarios y por iniciativas como HealthData@EU, abre nuevas posibilidades para la investigación, la innovación, la evaluación de políticas públicas y la regulación, garantizando al mismo tiempo altos estándares de privacidad y seguridad.
Asimismo, la analítica avanzada permite la detección temprana de inconsistencias, ineficiencias y posibles fraudes, especialmente en ámbitos como la prescripción farmacéutica, contribuyendo a un uso más eficiente de los recursos públicos.
Todas estas capacidades se apoyan en el desarrollo de infraestructuras digitales compartidas, impulsadas en España por la Estrategia de Inteligencia Artificial en Salud, que promueve plataformas seguras de datos, entornos de prueba e integración de soluciones de IA en los sistemas de información sanitaria.
En conjunto, el uso inteligente del dato y de la tecnología permite avanzar hacia una atención pública más eficiente, equitativa y sostenible, asegurando que la innovación llegue de forma homogénea a todo el territorio.

¿Cuáles son los criterios clave que emplean a la hora de seleccionar a sus proveedores tecnológicos?
De forma general, la selección de proveedores tecnológicos se basa en criterios que buscan garantizar tanto la calidad de las soluciones como su adecuación al entorno sanitario público. Se valora especialmente, la experiencia acreditada en proyectos similares, la capacitación técnica de los profesionales, la capacidad para cumplir con los estándares de calidad y normativos, así como los requisitos funcionales, de interoperabilidad y de seguridad de la información exigidos.
Junto al componente técnico, se busca la eficiencia en el uso de los recursos públicos, por lo que el precio es un elemento relevante, en línea con los principios de transparencia, concurrencia y objetividad propios de la contratación pública.

¿Qué necesidades tecnológicas considera que aún no están cubiertas en la Administración Pública y deberían abordarse en los próximos años?
Aunque la transformación digital del Sistema Nacional de Salud (SNS) ha avanzado de forma notable en los últimos años, persisten necesidades tecnológicas relevantes que aún no están plenamente cubiertas y que deberían abordarse de manera prioritaria en el corto y medio plazo.
Una de las principales brechas es la modernización de las infraestructuras tecnológicas heredadas. Una parte significativa de los responsables tecnológicos sigue dedicando gran parte de sus esfuerzos a mantener sistemas obsoletos y poco integrados, lo que limita la eficiencia operativa y genera vulnerabilidades en materia de ciberseguridad. La migración hacia ecosistemas tecnológicos modernos requiere una inversión sostenida, planificación estratégica y una visión a largo plazo.
Otra necesidad crítica es alcanzar una interoperabilidad real entre comunidades autónomas. A pesar de iniciativas como la Historia Clínica Digital, la implementación sigue siendo heterogénea y la madurez digital global del SNS continúa siendo limitada. Esta situación dificulta el intercambio fluido de información clínica entre territorios y afecta directamente a la continuidad asistencial y a la equidad del sistema.
En paralelo, resulta imprescindible reforzar la gobernanza integrada de la inteligencia artificial. El despliegue de soluciones de IA, especialmente generativa, exige capacidades compartidas de cómputo, modelos comunes y una coordinación efectiva entre los distintos servicios de salud autonómicos. Las estructuras de gobernanza existentes están aún en fase de consolidación y deben fortalecerse para garantizar un uso seguro, ético y eficiente de estas tecnologías.

La ciberseguridad debe abordarse como una infraestructura crítica del sistema sanitario. La fragmentación de sistemas, la creciente adopción de dispositivos IoT y soluciones de telesalud, y la falta de integración segura han incrementado el riesgo de brechas de datos. La Estrategia de Ciberseguridad del SNS, aprobada recientemente, marca un marco de referencia sólido, pero su impacto dependerá de una implementación progresiva y homogénea en los próximos años.
Asimismo, existe una necesidad clara de infraestructuras cloud y edge computing seguras, que permitan el análisis de datos en tiempo real, el almacenamiento protegido de la información clínica y el cumplimiento efectivo del Espacio Europeo de Datos Sanitarios.
Otro reto estructural es la alfabetización digital de profesionales y pacientes. Persisten brechas significativas en competencias digitales y en concienciación sobre ciberseguridad, lo que exige programas continuos de formación adaptados a los distintos perfiles del sistema sanitario.
A ello se suma la falta de estandarización de procesos y arquitecturas comunes. El SNS necesita avanzar hacia una arquitectura sanitaria más unificada, con procesos rediseñados que faciliten la integración real de sistemas y apoyen nuevos modelos asistenciales, especialmente aquellos centrados en la cronicidad y con una Atención Primaria plenamente digitalizada.
Por último, la transformación digital requiere abordar el déficit de talento especializado en datos, inteligencia artificial y ciberseguridad, un ámbito en el que España necesita reforzar significativamente sus capacidades para poder operacionalizar de forma efectiva las iniciativas en curso.