
CESTIC del Ministerio de Defensa
¿Cuáles son las prioridades tecnológicas de su organismo para 2026?
Las prioridades tecnológicas del CESTIC se centran en la progresiva implantación y despliegue de las tecnologías de Nube, 5G e IA, que proporcionarán una defensa más flexible, más conectada, más segura y más inteligente.
El Ministerio de Defensa debe entender la tecnología de Nube como la disponibilidad de una infraestructura de gestión de los sistemas de información deslocalizada, que permite flexibilidad y resiliencia.
La tecnología de Nube, ya consolidada en los servicios que presta CESTIC en territorio nacional, va a ir un paso más allá con el despliegue y extensión en los Nodos Desplegables del Sistema de Mando y Control Nacional (SC2N) en Zona de Operaciones. No se trata solo de alojar aplicaciones en servidores externos, sino de crear un entorno híbrido que permita a los mandos en operaciones desplegar rápidamente recursos informáticos donde más se necesiten, ofreciendo cómputo y almacenamiento “cerca del frente”. Esta proximidad reduce la latencia y garantiza que la información esté disponible en tiempo real para la toma de decisiones.
Apoyados sobre sistemas de comunicaciones con gran capacidad, como 5G, los Nodos Desplegables y todos los dispositivos fijos y móviles que operan en torno a estas tecnologías permiten extender las capacidades militares de información y comunicaciones a los entornos de operaciones demandados desde el Estado Mayor de la Defensa.
El 5G se erige como la arteria que transporta datos, vídeos y órdenes a velocidades que antes parecían imposibles. La alta densidad de antenas, la latencia de menos de un milisegundo y el alto ancho de banda permitirán el intercambio de un alto volumen de información sin interrupciones.
El despliegue de las tecnologías de Nube, 5G e IA, que proporcionarán una defensa más flexible, más conectada, más segura y más inteligente.
La IA es otra tecnología clave que se va integrando en los sistemas de información no exclusivamente militares, pero que tiene su vertiente militar cuando se incorporan a sistemas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, mando y control o sistemas de armas.
Ante una tecnología que se ha extendido de manera masiva y acelerada en el ámbito civil, el Ministerio de Defensa se enfrenta a su adopción racional regida por una gobernanza que incluye principios de uso responsable alineada con los principios internacionales en este mismo sentido (p.e. OTAN, Naciones Unidas, la iniciativa REAIM).
No perdemos de vista el progreso de la tecnología cuántica; a corto plazo, para todo lo relacionado con la criptología resistente, por supuesto. Pero a medio y largo plazo, seguiremos dando pasos para estar presentes en los desarrollos de comunicaciones y sensórica cuántica.
¿Qué tendencias tecnológicas considera que tendrán mayor impacto en su ámbito en los próximos 2-3 años?
Sin lugar a dudas, será la IA, estrechamente relacionada con el dato y la automatización y los sistemas autónomos.
Habrá una adopción intensiva de la IA (especialmente la generativa) pasando de pilotos a su integración estructural en productos y servicios. Se desplegarán asistentes virtuales en el análisis de la información y el desarrollo de tareas administrativas, y también en el ámbito operativo; esperamos un aumento en la eficiencia, pero también en la organización y en sus estructuras. La tecnología tiene crecientes posibilidades para hacer más eficientes los procesos de negocio existentes, pero se trata de que éste aproveche las capacidades tecnológicas para cambiar la forma de hacer las cosas.
La IA proporcionará soporte a la Nube para la gestión de sus activos y su ciberseguridad, segmentando redes críticas y analizando tráficos y usuarios para detectar patrones anómalos. Los procesos que hoy consumen horas de trabajo manual se automatizaran por completo. Los flujos inteligentes, orquestados por agentes de IA, permitirán que los datos fluyan de forma coherente entre sistemas legados y nuevas plataformas, reduciendo errores y liberando al personal para tareas de mayor valor estratégico.
La implantación de la IA en los Nodos Desplegables y más allá, traerá consigo la capacidad de procesado en el borde (Edge Computing) con modelos adecuados a las capacidades y dispositivos. Drones, sensores IoMT y plataformas de vigilancia ejecutarán modelos ligeros de reconocimiento de objetos y detección de anomalías sin necesidad de enviar todo el tráfico a la Nube. La “IA táctica” ofrecerá al mando información procesada al instante, mejorando la velocidad de reacción y la precisión de las decisiones.
En todo este escenario, deberemos asegurar que el ser humano siga siendo el responsable de la decisión. La IA es una herramienta que aumenta las capacidades humanas de análisis y velocidad de ejecución, pero la responsabilidad última permanecerá en manos del combatiente.
Una tendencia tecnológica que afectará a los sistemas de información y comunicaciones en un plazo hipotéticamente algo mayor será la tecnología cuántica. La computación y las comunicaciones cuánticas, junto con los sensores, aportarán ventajas estratégicas a la vez que generarán nuevos riesgos.
La IA es una herramienta que aumenta las capacidades humanas de análisis y velocidad de ejecución, pero la responsabilidad última permanecerá en manos del combatiente.
Actualmente, todos los sistemas críticos de información y comunicaciones se enfrentan a la inminente amenaza de la vulnerabilidad de la criptografía asimétrica, afectando a numerosos protocolos y dispositivos que la emplean, y debemos estar preparados para migrar nuestros activos a una criptografía segura a la cuántica.
¿Qué retos tecnológicos están afrontando actualmente y cómo los están abordando?
Son varios y no todos puramente tecnológicos, sino culturales. Por ejemplo, la implantación de las últimas tecnologías no siempre aporta un valor añadido inmediato al usuario del Ministerio de Defensa; requieren un análisis detallado para comprobar su utilidad efectiva y la viabilidad de su implantación. A pesar de la ventaja diferencial que aparentemente aporta una tecnología, Defensa requiere de sistemas probados y certificados que además operen en la mayoría de los casos bajo requisitos exigentes, y con condiciones de seguridad específicas. Otro elemento que está suponiendo un reto de creciente importancia es asegurar cierta soberanía tecnológica e industrial nacionales, sobre todo en capacidades críticas, que permitan asegurar una disponibilidad suficiente de tecnologías y sistemas. No es sencillo, pero no podemos renunciar a la autonomía tecnológica que sí podamos asumir.
Otro aspecto clave es la dotación de recursos económicos sostenida en el tiempo, que permita abordar los ciclos de definición, desarrollo, operación y sostenimiento. Las evoluciones y obsolescencias tecnológicas son cada vez más rápidas, provocando mayores exigencias de renovación tecnológica a las administraciones y las industrias.
Un reto de creciente importancia es asegurar cierta soberanía tecnológica e industrial nacionales, sobre todo en capacidades críticas, que permitan asegurar una disponibilidad suficiente de tecnologías y sistemas
La capacidad naciones no es infinita; por ello, el Ministerio de Defensa promueve programas de desarrollo nacionales y la participación en foros tecnológicos e industriales europeos y OTAN que permiten obtener sinergias. Una estrecha colaboración con el sector industrial nos facilita actualizar nuestro conocimiento de las innovaciones continuas, y es una forma de atraer talento altamente cualificado, indispensable para materializar los servicios digitales asociados a las posibilidades que ofrece la tecnología.
La capacidad naciones no es infinita; por ello, el Ministerio de Defensa promueve programas de desarrollo nacionales y la participación en foros tecnológicos e industriales europeos y OTAN que permiten obtener sinergias. Una estrecha colaboración con el sector industrial nos facilita actualizar nuestro conocimiento de las innovaciones continuas, y es una forma de atraer talento altamente cualificado, indispensable para materializar los servicios digitales asociados a las posibilidades que ofrece la tecnología.
¿Qué oportunidades de innovación detecta en el uso de datos, analítica, automatización, IA o ciberseguridad para mejorar los servicios públicos?
A diferencia de otras administraciones públicas, el servicio más relevante del Ministerio de Defensa no está publicado en nuestra sede electrónica del departamento. Es la defensa de nuestras libertadas y soberanía nacional; es nuestra capacidad de estar preparados para protegerlas contando con las tecnologías adecuadas para actuar antes y mejor en las operaciones militares. En nuestra “sociedad informacional”, en eso consiste la superioridad de la información, y el uso de los datos en las operaciones multidominio. No prevaleceremos en el combate moderno si no aplicamos la tecnología con el debido grado de protección y ciberseguridad. Varios ejemplos ilustran esto:
La innovación sobre datos, analítica, automatización, IA o ciberseguridad permite integrar fuentes de datos dispersar y aumentar la capacidad de respuesta focalizada; proporciona interoperabilidad entre sistemas legados, y permite la anticipación a las demandas para gestionar eficientemente recursos y tiempos de respuesta.
Con un catálogo de datos bien definido, los analistas pueden rastrear la procedencia, la calidad y la actualización de cada conjunto. La analítica avanzada mediante modelos predictivos y series temporales anticipa el desgaste de equipos, los picos de demanda de personal y los patrones de consumo de recursos,optimizando la planificación de misiones y reduciendo costes operativos.
La automatización de procesos (RPA) elimina tareas repetitivas, y al combinar RPA con BPM, se rediseñan los flujos de trabajo para que sean más ágiles y transparentes, disminuyendo errores humanos y liberando al personal para actividades estratégicas.
Los asistentes virtuales basados en IA pueden responder en tiempo real a preguntas especializadas de militares y civiles, ya sean de normativa y regulación, imágenes y videos operativos, o el tráfico de la red. La adopción de XDR (Extended Detection and Response) con algoritmos de aprendizaje automático permite correlacionar eventos de múltiples dominios (endpoint, red, nube) y reducir tanto el tiempo medio de detección como el de respuesta.
Los asistentes virtuales basados en IA pueden responder en tiempo real a preguntas especializadas de militares y civiles, ya sean de normativa y regulación, imágenes y videos operativos, o el tráfico de la red. La adopción de XDR (Extended Detection and Response) con algoritmos de aprendizaje automático permite correlacionar eventos de múltiples dominios (endpoint, red, nube) y reducir tanto el tiempo medio de detección como el de respuesta.
Además de la especificidad de nuestro “negocio” como Ministerio (las operaciones militares), también tenemos en cuenta a nuestros empleados públicos, que son mas eficientes en su gestión al tener más capacidad de resolución, menos errores y más valor en sus tareas gracias al uso de los datos, la analítica, la IA, etc. Por ejemplo, la gestión de expedientes de contratación, el análisis y gestión documental, los asistentes virtuales en materias especializadas, la protección frente a intrusiones y ataques ya están incorporando todas esas innovaciones proporcionando mayor calidad a los servicios públicos.
¿Cuáles son los criterios clave que emplean a la hora de seleccionar a sus proveedores tecnológicos?
Por supuesto, mantenernos dentro del marco que permite la contratación pública, en la que seguimos criterios de máxima transparencia y concurrencia. Y potenciar las estrategias que reduzcan la dependencia de proveedores externos y garanticen la disponibilidad nacional o europea de componentes críticos.
Pero entendido el principio rector de seguir a rajatabla la legislación vigente (como no podía ser de otra manera), creo que es crucial que tanto el Ministerio como el proveedor entiendan esta relación como una alianza, basada en el compromiso y el acompañamiento. Si bien no son criterios que puedan ser fácilmente medibles objetivamente como la solvencia técnica y económica de las empresas proveedoras de productos y servicios, lo que necesita el Ministerio son socios tecnológicos que den respuesta a las necesidades reales del Departamento, que sean conscientes de la complejidad del ámbito militar; que garanticen un acompañamiento de aliado que proporciona continuidad, seguridad e innovación a lo largo del tiempo.
Se necesitan soluciones prácticas y resilientes que permitan un fácil despliegue, operación y sostenimiento durante largos ciclos y que cumplan los estándares de seguridad exigidos. En este sentido, no es importante el tamaño del proveedor tecnológico, sino su agilidad en la respuesta, la calidad del servicios y la alineación con los objetivos estratégicos de Defensa.
¿Qué necesidades tecnológicas considera que aún no están cubiertas en la Administración Pública y deberían abordarse en los próximos años?
Me voy a centrar en la realidad del Ministerio de Defensa; las necesidades de las Administraciones públicas son muchas, pero no me considero capaz de opinar sobre ellas. Sí puedo abalar el enorme trabajo para reducir las necesidades tecnológicas de muchos organismos públicos, cuyos funcionarios TIC están en “combate permanente” contra la obsolescencia, las vulnerabilidades, las caídas del servicio, aplicando su talento, una capacidad de trabajo sobresaliente y sus ganas de innovar, de hacer que España mejore gracias a la tecnología que dominan.
En lo que respecta al Ministerio de Defensa, creo que las necesidades perentorias no son tecnológicas; están relacionadas con las personas, la gobernanza y la asunción de una nueva cultura en el Departamento.
Las nuevas tecnologías exigen personas cualificadas que puedan especificar, operar y mantener soluciones avanzadas y dirigir proyectos complejos en un entorno volátil, muy cambiante y que les exige conocimientos multifacéticos: tecnológicos, de gestión de equipos, de contratación pública, etc. Son perfiles que hay que generar y mantener con las debidas medidas de retención. Creo que se necesitan programas de atracción de talento y planes de desarrollo de carrera que incluyan formaciones especializadas y certificaciones.
También creo imprescindibles estableces políticas de gestión de datos que aseguren la calidad, la clasificación y el linaje de la información. Para romper el aislamiento se los sistemas legados, dificultando la interoperabilidad y el intercambio de información, que se requiere de la existencia de arquitecturas de datos unificadas y estandarizadas. Para implantar todo esto en una organización compleja como el Ministerio de Defensa, se requieren esfuerzos de formación, comunicación y gobernanza permanentes.
De nuevo, para facilitar la plena integración de la IA generativa y los modelos de aprendizaje profundo en los flujos de trabajo críticos, se necesita una plataforma de IA como servicio (AIaaS) perfectamente gobernada, que ofrezca entornos de desarrollo, pruebas y despliegues controlados, con principios de funcionamiento éticos y con algoritmo auditados.
Finalmente, hay que asumir un cambio de mentalidad, de cultura de la organización; es un cambio permanente, aunque “cambien permanentemente” parezca un oxímoron. Un ejemplo de esta adaptación cultural es el nuevo concepto de seguridad. La arquitectura tradicional de seguridad perimetral ya no es suficiente y es necesario implementar un modelo de “Confianza Cero” que verifique continuamente la identidad y el contexto de acceso. Este modelo se basa en varios pilares, pero el más importante es el convencimiento de todos los componentes del Ministerio de Defensa, de que se deban adaptar a una situación de seguridad que ha cambiado, en un entorno en e que la información se ha convertido en un recurso estratégico para la defensa de todos.


