
Informática de la Seguridad Social
¿Cuáles son las prioridades tecnológicas de su organismo para 2026?
Establecer un plan de despliegue productivo y operativo de la inteligencia artificial en la Seguridad Social y analizar vectores que permitan mejorar la soberanía tecnológica.
¿Qué tendencias tecnológicas considera que tendrán mayor impacto en su ámbito en los próximos 2–3 años?
Sin duda, el avance progresivo en el uso de la inteligencia artificial y en concreto: los agentes autónomos y las plataformas que los soporten, así como, los protocolos de interoperabilidad entre los mismos. Además, la inteligencia artificial combinada entre los actuales modelos grandes de lenguaje y los modelos simbólicos, es decir, combinar modelos probabilísticos con modelos causa-efecto.
¿Qué retos tecnológicos están afrontando actualmente y cómo los están abordando?
El gran reto en nuestro ámbito es la migración de las aplicaciones heredadas para disminuir el riesgo tecnológico. Sobre este asunto se viene trabajando en los últimos años definiendo una arquitectura destino novedosa y moderna que soporte cargas críticas. Además, se ha implantado cambios en las metodologías de desarrollo y en los procesos de despliegue. El gran desafío es utilizar la tecnología, y en concreto, la inteligencia artificial para acelerar esta migración en los distintos aspectos del ciclo de vida de desarrollo, análisis, rediseño, pruebas y otros.
¿Qué oportunidades de innovación detecta en el uso de datos, analítica, automatización, IA o ciberseguridad para mejorar los servicios públicos?
Las oportunidades de mejora en los servicios públicos para las diversas tecnologías que se indican son: Datos y analítica avanzada: aspectos predictivos y detección de patrones no triviales; Automatización: reducción de los tiempos de tramitación; IA: va a ser transversal en todas disciplinas, pero jugará un papel importante en la mejora en la atención a la ciudadanía; y en ciberseguridad: capacidad para generar confianza en los servicios públicos.
¿Cuáles son los criterios clave que emplean a la hora de seleccionar a sus proveedores tecnológicos?
Seleccionar un proveedor tecnológico en la administración pública española no es un proceso de “compra directa” común, sino que está estrictamente regulado por la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP). Por lo tanto, lo que pesa en la decisión tiene que ver con la solvencia del proveedor y con los criterios de adjudicación que se hayan establecido. Teniendo en cuenta esto también influye el catálogo tecnológico de cada institución y en las valoraciones cualitativas el grado de alineamiento con la estrategia siempre que esto esté claramente especificado en la documentación de licitación.
¿Qué necesidades tecnológicas considera que aún no están cubiertas en la Administración Pública y deberían abordarse en los próximos años?
Se debería impulsar cómo usar la tecnología, y en concreto, la inteligencia artificial para mejorar los servicios que se prestan a la ciudadanía y para optimizar la gestión de las administraciones públicas.
Además, se debería poner el foco en los procesos administrativos y realizar “minería” de procesos, hacer propuestas de optimización y reingeniería y poner en marcha mecanismos de hiperautomatización.
También es necesaria una reflexión profunda sobre la soberanía digital en Europa.


